sábado 22 de octubre de 2011
Paisaje
Hay ciudades que fascinan, otras que aburren, pero todas son un proyecto. El territorio genera rupturas, ideas, unión, oportunidades y desafíos. Imaginar el territorio construido es tal vez la mayor proyección dentro del plano de las ideas, en donde la creación humana generara intenciones para la interacción entre las personas y su medio. La incertidumbre puede ser un leit motiv disparador para los bocetos preliminares, pero las necesidades humanas básicas no deben dar lugar a la incertidumbre. Un país macrocefalico permite una compleja y a la vez complicada pero asegurada deconstruccion, sin embargo aquello que hoy es “lo otro” es mucho mas que una gran metrópoli. El territorio no debe solo pensarse en “planta”, el “corte” esconde las riquezas potenciales donde además de energía hay paisaje en potencia. La construcción del paisaje futuro, su identidad y también la imaginabilidad de una cartografía mental de un país, es mucho mas dinámica si hay interacción entre centralidades con áreas de influencia de similares características. La ciudad como paisaje artificial es no solo la mayor construcción generada por el ser humano sino que también es una construcción de ideologías diversas. Los objetos arquitectónicos como subsistema urbano contenedor de ideología, pueden ser elementos que potencien las libertades de sus usuarios como así también condensadores sociales que induzcan a determinadas formas de interactuar entre la sociedad e interpretar el medio ambiente. No es lo mismo un loteo a que el suelo sea publico. No es lo mismo crecer con la idea de que el estado no regula el suelo urbano, a que desde chico uno sepa que hay alternativa a la inmobiliaria para habitar mejor. Las ciudades en damero, aquellas que utilizo el imperio español en nuestras latitudes, generan una cartografía de la proximidad en donde lo mas común es que la calidad de vida de las mayorías disminuya al alejarse del centro establecido. Estamos inmersos en un proceso de re-modernización en lo consolidado y una modernización en lo que puede ser hoy un desierto o un mar de posibilidades. Organizar el territorio es pensar el imaginario urbano del futuro. Ante momentos de crisis no es lo mismo un esquema de ciudad ordenada que una ciudad dispersa producto de la desregulación del suelo. Tal vez sean tiempos de reconceptualizar nuestras ciudades y pensar lo interior a escala metropolitana. Quizás la ciudad como una infraestructura autosuficiente, donde el paisaje rural y la alta densidad sean vistos como un todo, derive en nuevos imaginarios sustentables que dejen de lado las cualidades paisajísticas y de organización eurocentricas. Un edificio al igual que el paisaje rural y la ciudad es una gran construcción artificial. Una construcción puede tener arquitecturas múltiples que se conecten, que dialoguen, que se contradigan y a la vez que se potencien. Todo este texto es una gran incertidumbre frente a un paisaje cada vez mas desconocido pero lleno de potencialidades.
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