miércoles 7 de octubre de 2009

Cuestión de imagen.


El arquitecto Frank Ghery que no es santo de mi devoción, una vez argumento su arquitectura con la expresión “la arquitectura de la democracia es caótica porque en una democracia siempre hay posiciones encontradas”. Mas allá que su justificación personal hace agua, pues su producción parte de una interpretación subjetiva del caos, es una frase que me llamo la atención. Ghery es quizás el arquitecto estrella por excelencia, sus obras son alta costura para clientes millonarios (clientes, no “usuarios”). Si bien el parte de maquetas y al concretarse sus obras son de carácter escultórico, creo que la arquitectura de Ghery y de sus imitadores tiene como objetivo la imagen en dos dimensiones.

La producción arquitectónica que precedió al museo Guggenheim de Bilbao proyectado por Frank Ghery, no solo cambio el eje de la disciplina sino que transformo la forma de las publicaciones de arquitectura. La documentación técnica (planos) que fuese común en las mismas, fue desplazada por las imágenes retocadas digitalmente. Tras la caída del muro de Berlín se ha visto un desplazamiento de los estados hacia las ciudades en cuanto a posicionar la imagen de país, la Barcelona del ’92 fue el caso paradigmático que fue repetido en distintas geografías del globo.

Veinte años después de la caída del muro se empieza a ver un renacer de los estados nacionales, pero a diferencia de los años ’90 empiezan a tener presencia los estados en vías de desarrollo que son los que están traccionando la economía en esta crisis financiera proveniente de los países desarrollados. La pregunta que me hago es ¿Qué rol jugara la arquitectura en la potenciación de los estados en este nuevo periodo?

Se ha dicho que la arquitectura no puede cambiar la sociedad pero el vaciamiento sistemático de la profesión en todo el mundo hace imposible que no se me generen dudas. Claro que la producción arquitectónica en si puede cumplir su rol originario que es la de ofrecer un techo a las personas, pero las transformaciones concretas deben venir desde la política. Volviendo a las imágenes, es necesario aclarar que la arquitectura es un generador de imaginarios que si tienen posibilidades de modificar los enfoques y las relaciones entre las personas.

La imagen institucional de nuestro país es aquella que imagino la generación del ’80, una imagen que tenia la pretensión de ser Europa. El estilo neoclásico, imagen de los nuevos estados modernos, apareció no solo en la capital sino que excepto en la Patagonia se extendió al resto del país. Fue una arquitectura a mi parecer de imposición pero en esos momentos era el único estilo que había que imprimía el carácter buscado. En esos tiempos la arquitectura era eso: estilos

Ya terminando la primer década del siglo XXI esas instituciones con esos imaginarios han caducado pues lo periférico y la “barbarie” se ha transformado en un protagonista de la realidad cotidiana, el único problema es que el peso de “las instituciones” hace que estos protagonistas no sean reconocidos porque el fin de las mismas era/es imponer “la civilización”. El peronismo intento lograr un nuevo imaginario colectivo a través de la gran cantidad de obras que se construyeron a lo largo y ancho del país pero a diferencia de la época de la generación del ’80 cuando la arquitectura era un estilo, a mediados de los cuarenta el movimiento moderno en arquitectura planteaba una nueva concepción de la misma. Ya no era cuestión de imágenes sino de una nueva visión del mundo con un enfoque humanista. Si bien se solucionaron muchos problemas concretos, el peronismo no aposto al espacio moderno sino a la imagen.

En tiempos donde se hace necesario cambiar el enfoque y mirar las periferias, los estados deberían volver a pensar en imágenes institucionales democráticas para generar una imaginabilidad colectiva que integre a todos los sectores en distintas geografías. La expresión “estado ausente” se ve en casi todo el país pero en las periferias urbanas es donde se siente con mayor fuerza. Si se intenta construir o reconstruir un estado inclusivo, la arquitectura es un gran aliado. En tiempos de incertidumbre y preestablecidos de panópticos camuflados, una de las cuestiones es si apostamos a la imagen del caos o volvemos a polemizar sobre el ángulo recto.

2 desacuerdan:

Anónimo dijo...

esta bueno esto de pensar imagenes para un pais. es como que nos acostumbramos a decir que todo lo que esta construido asi nomas esta mal, pienso que si la ciudad es asi es porque asi somos. No lo conocia a este arquitecto gery y es muy fukuyama lo que construye para el mundo de hoy.

Julia M.

Pedro dijo...

Julia M: gracias por pasar, creo que es como usted dice: "si la ciudad es asi es porque asi somos", tal vez a eso habria que buscarle la vuelta. Me gusto la expresion esa de que Ghery es muy fukuyama, creo que la voy a empezar a usar. :-). Saludos

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails